Gracias por tanto México.
Llevo 27 años en la ciudad de México, he tenido la oportunidad de recorrer algunos de sus estados, sus playas, sus sierras y carreteras.
Soy una rata de ciudad, habito una ciudad que desde hace unos años sufre de insomnio, en la que se respira quien sabe cuanto componente tóxico, donde se maneja de prisa y se camina a tropiezos por cualquier recoveco en el que quepa tu "yo" sin importarnos la ergonomía o espacio vital.
A lo largo de mi vida he tratado de descifrar que tiene esta ciudad y que tiene México que me deja siempre con un sentimiento de pertenencia y lucha por lo que lo constituye. Y es que aquí están mis raíces, no me considero nacionalista, no considero a la sociedad mexicana nacionalista ni siquiera; sin embargo a mi paso he tenido la fortuna de entender que no se puede negar la cruz de tu parroquia y que vivir queriendo ser o pertenecer a otro lugar, es (a título personal) una forma salirse por la tangente,- no lo he logrado como individuo porque mi país y la sociedad están pa' llorar-, cuando al final nadie nos ata a nada. Si conquistas tus sueños fuera de tu país o en él, siempre hay algo que te deja tu lugar de nacimiento. Tus raíces.
Decidí escribir hoy porque siento que los mexicanos somos personas increíbles, conozco personas de otros países y son espectaculares pero lo siento, les falta guacamole en sus venas, sazón en las arterias y picante en su vida.
Sí, criticamos al prójimo, al gobierno, al estado, a la iglesia, a las oportunidades que no te dan, pero no a las que dejas ir, adoramos los tumultos y el morbo sólo porque sí, creemos en santos, pedimos posada, insultamos y agredimos, somos clasistas, tenemos doble moral, aventamos piedras y ocultamos la mano, celebramos la independencia pero no los logros de los mexicanos orgullosos de serlo triunfando en otro país y mucha cola de dinosaurio que nos pueden pisar.
Pero... (porque nos encantan los "peros") también somos ricos en valores, virtudes y principalmente logros, pensados e incubados en Mexico en alguno de sus tantos rincones. Me gusta observar a las personas, aquellas que después de una larga rutina de trabajo camino a casa, reflejan el cansancio, el agotamiento; a las familias (a todos los que quieran llamarse como tal) debatiendo o disfrutando mientras recorren la plaza, a las personas solitarias que salen a buscar inspiración en otras personas, a aquellos que no salen de los gimnasios u oficinas porque simplemente están conquistando en ese momento el mundo, su mundo, el de todos.
Viva México. Gracias por tanto.

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